Cada vez que me pongo nerviosa, no soy capaz de reconocer la palabra que estoy buscando. ¿De qué sirve un intento de escritora que no puede recordar el uso correcto de las palabras? Olvido desde los adjetivos hasta cómo conjugar los verbos adecuadamente. Eso sin mencionar el tartamudeo y el no poder modular mi voz. Hablo tan bajo que sólo yo me escucho.
Necesito recordar qué es lo que quiero decir, pero justo en el momento en el que voy a expresarlo, no logro hacerlo como desearía. Si tan sólo pudiera hacerlo así de sencillo con tanta fluidez como en mi mente. Sigo preguntándome cuál era la palabra que buscaba.
jueves, 31 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
¿Por qué escribo fantasía?
He estado pensando sobre todo lo que me rodea, como es usual. También sobre mí y cómo reacciono a las cosas que me pasan. Bien, pues me pasó algo curioso, estaba buscando información sobre un libro de Alberto Chimal que me llama la atención, pero en lugar de eso me topé con una mordaz crítica hacia el autor mismo, no tanto hacia la obra.
Debo decir que estoy muy familiarizada con el trabajo de Chimal y me gusta mucho. Es la clase de cosas que me gusta leer. Por supuesto, es también lo que me gusta escribir. Puede que lo sepan o no, pero invierto mucho tiempo en escribir historias, sobre todo del tipo fantástico. Nunca he sido publicada, pero no estoy preocupada por ello. Es más, no me importa si nunca llego a ser publicada en papel siempre y cuando logre ser mejor cada vez. Pero me estoy desviando...
Cuando leí la crítica, lo primero que noté fue que el crítico se concentró más en decir por qué no le gusta lo fantástico y la ciencia ficción. Razón por la cual, claro, no le gusta la obra de Chimal. Ya que estaba diciendo por qué no le gusta él, de paso criticó a varios otros escritores cuyas obras me parecen increíbles y fascinantes. Entre ellos Lovecraft, por ejemplo.
De primera instancia me sentí aludida cuando el autor de la crítica dijo que los escritores que se dedican a lo fantástico, no son sino unos inmaduros. Parafraseándolo, dijo algo así como que los escritores debían de experimentar la literatura como tal y no decantarse por un género. La idea me quedó rebotando en la cabeza. Aún ahora hace eco en mí.
Entonces me dediqué a hacer un repaso mental por los escritores cuyos nombres han quedado grabados en la historia y que han influenciado al mundo más allá de las páginas de sus libros. Pasé por Poe, Dickens, Lewis Carroll, C. S. Lewis y después de mucho pensar, llegué a él. Ni más ni menos que El Bardo Inmortal. El mismísimo Shakespeare.
Porque, con esa crítica, está llamándolos a todos ellos unos infantiles e inmaduros, ¿no? Bueno, pues Poe hizo muchas cosas fantásticas y obscuras; Dickens con su Canción de Navidad habló de fantasmas e imágenes del pasado y del futuro que se apoderaban del entorno; Lewis Carroll es el autor de las historias sobre Alicia, en el país de las maravillas y en el mundo a través del espejo; C. S. Lewis creó el mundo de Narnia, creo que no hace falta explicar mucho; y Shakespeare habló de brujas, fantasmas y hadas.
Me parece que lo que se le olvida al señor crítico, es que la gente necesita imaginar. Además, otra cosa que se le olvida es que la literatura fantástica, suele ser una colección de metáforas sobre la vida real. Recuerdo que yo aprendí sobre valores, virtudes, defectos y sobre la naturaleza humana a través de historias fantásticas.
En algún punto me pregunté por qué comencé a escribir historias fantásticas. Así que busqué entre mis escritos antiguos, cuando escribía sobre mí propiamente. Bueno, recordé por qué comencé a escribir cosas fantásticas. Contrario a lo que dice el crítico, no es porque sea infantil o inmadura. Es que de ninguna otra forma soy capaz de ver los colores del mundo y de encontrar la esperanza dentro de mí.
Necesito creer que hay algo bueno en el mundo y necesito encontrar la esperanza que vive dentro de mí. Lo primero me da una razón para seguir viviendo, lo segundo, me anima a hacerlo, es como un motor que me impulsa a seguir adelante.
Leyendo las cosas que escribía sobre mi vida cotidiana, todo parecía demasiado gris. Escribo fantasía, porque aunque tengo una visión tan obscura sobre el mundo real, me gusta creer que existe en él algo increíble que me sorprenderá. Como cuando veo a una persona ayudando a otra, puedo creer que hay algo bueno en este mundo, que quizás no esté tan podrido. Pero la mayoría de la gente es muy indiferente ante el sufrimiento ajeno o peor aún, hay quienes no son indiferentes, pero se creen con derecho de decirle a la gente cómo vivir.
Me pasó que cuando iba por la calle, vi una escena bastante peculiar. Una mujer sentada en la banqueta, no llevaba zapatos y estaba desarreglada, se notaba que ya habían pasado días desde que estaba en la calle. Otra mujer se le acercó y le dijo que no tenía por qué estar así, que se pusiera a trabajar y una larga lista de etcéteras. O sea, perdón, ¿con qué derecho le dice que es lo que tiene o no que hacer con su vida? Creo que por alguna razón, ella estaba así y la otra no tenía por qué dar por sentado que sabía lo que le pasaba. Su intención era buena, pero no tenía por qué decirle cómo vivir su vida y afrontar sus dificultades. Para cada persona es diferente, me parece.
Como sea... me dedico a escribir fantasía, porque necesito creer que no todo es malo. Me gusta soñar con cosas increíbles que, aunque no puedan pasar en la vida real, al menos funcionan como un bálsamo para que vivir no duela tanto. Además, ¿cuál es el punto de escribir algo sobre la vida real? A mí me parece que la imaginación debería ser utilizada para crear cosas que nos alejen de la realidad por un momento al menos. Muchos necesitamos una especie de válvula de escape. Para mí, es escribir y leer cosas fantásticas.
Debo decir que estoy muy familiarizada con el trabajo de Chimal y me gusta mucho. Es la clase de cosas que me gusta leer. Por supuesto, es también lo que me gusta escribir. Puede que lo sepan o no, pero invierto mucho tiempo en escribir historias, sobre todo del tipo fantástico. Nunca he sido publicada, pero no estoy preocupada por ello. Es más, no me importa si nunca llego a ser publicada en papel siempre y cuando logre ser mejor cada vez. Pero me estoy desviando...
Cuando leí la crítica, lo primero que noté fue que el crítico se concentró más en decir por qué no le gusta lo fantástico y la ciencia ficción. Razón por la cual, claro, no le gusta la obra de Chimal. Ya que estaba diciendo por qué no le gusta él, de paso criticó a varios otros escritores cuyas obras me parecen increíbles y fascinantes. Entre ellos Lovecraft, por ejemplo.
De primera instancia me sentí aludida cuando el autor de la crítica dijo que los escritores que se dedican a lo fantástico, no son sino unos inmaduros. Parafraseándolo, dijo algo así como que los escritores debían de experimentar la literatura como tal y no decantarse por un género. La idea me quedó rebotando en la cabeza. Aún ahora hace eco en mí.
Entonces me dediqué a hacer un repaso mental por los escritores cuyos nombres han quedado grabados en la historia y que han influenciado al mundo más allá de las páginas de sus libros. Pasé por Poe, Dickens, Lewis Carroll, C. S. Lewis y después de mucho pensar, llegué a él. Ni más ni menos que El Bardo Inmortal. El mismísimo Shakespeare.
Porque, con esa crítica, está llamándolos a todos ellos unos infantiles e inmaduros, ¿no? Bueno, pues Poe hizo muchas cosas fantásticas y obscuras; Dickens con su Canción de Navidad habló de fantasmas e imágenes del pasado y del futuro que se apoderaban del entorno; Lewis Carroll es el autor de las historias sobre Alicia, en el país de las maravillas y en el mundo a través del espejo; C. S. Lewis creó el mundo de Narnia, creo que no hace falta explicar mucho; y Shakespeare habló de brujas, fantasmas y hadas.
Me parece que lo que se le olvida al señor crítico, es que la gente necesita imaginar. Además, otra cosa que se le olvida es que la literatura fantástica, suele ser una colección de metáforas sobre la vida real. Recuerdo que yo aprendí sobre valores, virtudes, defectos y sobre la naturaleza humana a través de historias fantásticas.
En algún punto me pregunté por qué comencé a escribir historias fantásticas. Así que busqué entre mis escritos antiguos, cuando escribía sobre mí propiamente. Bueno, recordé por qué comencé a escribir cosas fantásticas. Contrario a lo que dice el crítico, no es porque sea infantil o inmadura. Es que de ninguna otra forma soy capaz de ver los colores del mundo y de encontrar la esperanza dentro de mí.
Necesito creer que hay algo bueno en el mundo y necesito encontrar la esperanza que vive dentro de mí. Lo primero me da una razón para seguir viviendo, lo segundo, me anima a hacerlo, es como un motor que me impulsa a seguir adelante.
Leyendo las cosas que escribía sobre mi vida cotidiana, todo parecía demasiado gris. Escribo fantasía, porque aunque tengo una visión tan obscura sobre el mundo real, me gusta creer que existe en él algo increíble que me sorprenderá. Como cuando veo a una persona ayudando a otra, puedo creer que hay algo bueno en este mundo, que quizás no esté tan podrido. Pero la mayoría de la gente es muy indiferente ante el sufrimiento ajeno o peor aún, hay quienes no son indiferentes, pero se creen con derecho de decirle a la gente cómo vivir.
Me pasó que cuando iba por la calle, vi una escena bastante peculiar. Una mujer sentada en la banqueta, no llevaba zapatos y estaba desarreglada, se notaba que ya habían pasado días desde que estaba en la calle. Otra mujer se le acercó y le dijo que no tenía por qué estar así, que se pusiera a trabajar y una larga lista de etcéteras. O sea, perdón, ¿con qué derecho le dice que es lo que tiene o no que hacer con su vida? Creo que por alguna razón, ella estaba así y la otra no tenía por qué dar por sentado que sabía lo que le pasaba. Su intención era buena, pero no tenía por qué decirle cómo vivir su vida y afrontar sus dificultades. Para cada persona es diferente, me parece.
Como sea... me dedico a escribir fantasía, porque necesito creer que no todo es malo. Me gusta soñar con cosas increíbles que, aunque no puedan pasar en la vida real, al menos funcionan como un bálsamo para que vivir no duela tanto. Además, ¿cuál es el punto de escribir algo sobre la vida real? A mí me parece que la imaginación debería ser utilizada para crear cosas que nos alejen de la realidad por un momento al menos. Muchos necesitamos una especie de válvula de escape. Para mí, es escribir y leer cosas fantásticas.
martes, 28 de mayo de 2013
Amar y dañar.
Viendo la televisión, ví el video Try de P!nk. ¿Ya lo han visto? Supongo que sí, hace mucho que salió. Sin embargo, hasta hace poco se cruzó en mi camino. Puede que muchos se queden en la superficie; una coreografía de ella con un modelo, polvos de colores como los que se usan en la India en el festival del color. Pero no, hay un mensaje bastante claro si se le presta atención: se aman y se dañan al mismo tiempo.
En primera instancia, podría parecer muy retorcido y de hecho lo es. Aunque podemos reconocer que sí hay relaciones así y son muchas, por desgracia. Lo que es más, hay un concepto muy extendido de que si amas a alguien, debes joderlo. ¿Suena raro? No lo es tanto.
Es común que en las telenovelas quienes se vuelven villanos, lo hacen "por amor". Y también es muy común que la gente tome a esos personajes, que no son sino exageraciones de lo peor y lo mejor de la naturaleza humana, como ejemplos de vida.
Nunca falta la villana que está obsesionada con el protagonista masculino. Ya saben, la mujer que ve al chico guapo, bueno y con dinero, como el amor de su vida. Lo que es más, muchas veces son sus padres quienes le dicen a ésta mujer que él debe ser suyo. Todos juntos tratan de manipular las cosas para que el protagonista se quede con la villana y nulificar a la protagonista femenina.
Muchas veces esa obsesión comienza con que el chico trata de darle una oportunidad, sale con ella o sostienen un noviazgo. Pero las cosas cambian, él cambia, ella cambia, ¿qué sé yo? El punto es que él ya no está interesado en ella como antes. Puede incluso darse el caso de que él sea bastante claro y honesto sobre lo que pasa en su vida. Aún así, ella no está dispuesta a aceptarlo. Ahí comienza la batalla campal y el hacer sufrir a la protagonista a todo lo que da.
Tampoco falta el villano que encuentra adorable a la protagonista femenina y la quiere para él; no porque la ame, sino porque la ve como un premio hermoso que desea poseer. Tiene este concepto machista de que pueden ser dueño de la mujer que se le antoje.
Así que se las ingenia para tratar de convencer u obligar a la protagonista para quedarse con él y deshacerse del protagonista masculino. Metiéndolo a la cárcel o tratando de matarlo, inventándole romances o hijos con otras mujeres.
Quienes adoran éstas historias intensas y poco realistas, suelen tratan de imitar lo que ven. Tal vez no llegando a grados tan extremos como tratar de asesinar a sus rivales de amores, pero sí que les hacen la vida imposible. Pero no se dan cuenta que al hacer eso también están perjudicando a quien, supuestamente, aman. "Tú vas a ser de mi propiedad así te guste o no". ¿Eso es lo que consideran amor?
Amar y dañar, no es amar realmente. Si en serio amas a alguien, buscas lo mejor para esa persona. El egoísmo no tiene cabida en el amor real. Y si en serio te amas a ti mismo, no permites que otra persona te dañe, sin importar de quién se trate. Aunque creas amar a esa persona. Hay que comprender que si alguien te ama, tampoco te querrá dañar.
Esas ideas erróneas de que tener celos es demostrar amor, sumadas con la imitación de los patrones destructivos, dan como resultado una sociedad enferma. ¿Tanto así? Sí, tanto así. Porque esas cosas que parecen pequeñas, tienen repercusiones muy grandes.
En primera instancia, podría parecer muy retorcido y de hecho lo es. Aunque podemos reconocer que sí hay relaciones así y son muchas, por desgracia. Lo que es más, hay un concepto muy extendido de que si amas a alguien, debes joderlo. ¿Suena raro? No lo es tanto.
Es común que en las telenovelas quienes se vuelven villanos, lo hacen "por amor". Y también es muy común que la gente tome a esos personajes, que no son sino exageraciones de lo peor y lo mejor de la naturaleza humana, como ejemplos de vida.
Nunca falta la villana que está obsesionada con el protagonista masculino. Ya saben, la mujer que ve al chico guapo, bueno y con dinero, como el amor de su vida. Lo que es más, muchas veces son sus padres quienes le dicen a ésta mujer que él debe ser suyo. Todos juntos tratan de manipular las cosas para que el protagonista se quede con la villana y nulificar a la protagonista femenina.
Muchas veces esa obsesión comienza con que el chico trata de darle una oportunidad, sale con ella o sostienen un noviazgo. Pero las cosas cambian, él cambia, ella cambia, ¿qué sé yo? El punto es que él ya no está interesado en ella como antes. Puede incluso darse el caso de que él sea bastante claro y honesto sobre lo que pasa en su vida. Aún así, ella no está dispuesta a aceptarlo. Ahí comienza la batalla campal y el hacer sufrir a la protagonista a todo lo que da.
Tampoco falta el villano que encuentra adorable a la protagonista femenina y la quiere para él; no porque la ame, sino porque la ve como un premio hermoso que desea poseer. Tiene este concepto machista de que pueden ser dueño de la mujer que se le antoje.
Así que se las ingenia para tratar de convencer u obligar a la protagonista para quedarse con él y deshacerse del protagonista masculino. Metiéndolo a la cárcel o tratando de matarlo, inventándole romances o hijos con otras mujeres.
Quienes adoran éstas historias intensas y poco realistas, suelen tratan de imitar lo que ven. Tal vez no llegando a grados tan extremos como tratar de asesinar a sus rivales de amores, pero sí que les hacen la vida imposible. Pero no se dan cuenta que al hacer eso también están perjudicando a quien, supuestamente, aman. "Tú vas a ser de mi propiedad así te guste o no". ¿Eso es lo que consideran amor?
Amar y dañar, no es amar realmente. Si en serio amas a alguien, buscas lo mejor para esa persona. El egoísmo no tiene cabida en el amor real. Y si en serio te amas a ti mismo, no permites que otra persona te dañe, sin importar de quién se trate. Aunque creas amar a esa persona. Hay que comprender que si alguien te ama, tampoco te querrá dañar.
Esas ideas erróneas de que tener celos es demostrar amor, sumadas con la imitación de los patrones destructivos, dan como resultado una sociedad enferma. ¿Tanto así? Sí, tanto así. Porque esas cosas que parecen pequeñas, tienen repercusiones muy grandes.
martes, 25 de septiembre de 2012
Bullying
Tal vez te has arrepentido de aquello que hiciste, pero eso no remedia las cosas. Odio cuando la gente usa como excusa la edad para justificar su "falta de madurez".
Desde niños sabemos la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, no me digas que "no sabías lo que hacías". Le restabas importancia, tal vez, porque en tanto no sea en tu contra, ¿qué te va a importar lo que sienta otra persona?
Tampoco me vengas a decir que "hiciste daño sin querer". ¿Mirar a otra persona directamente sólo para insultarla es algo que haces inconscientemente? O bien, aislarla, tratarla mal a drede, verla directamente a los ojos y decir "no eres parte de nosotros" o fingir que hay una amistad entre ambos para luego reírte de ella en su cara o a sus espaldas. Esas son decisiones conscientes.
Pero, ¿a ti qué te va a importar? Los años pasarán y las cosas se olvidarán, ¿verdad? Piénsalo de nuevo. Han pasado varios años y todavía me echo a llorar cuando recuerdo las que me hicieron pasar.
Es muy fácil pedir perdón y esperar que las cosas se remedien mágicamente, pero eso no hará que mis recuerdos se vayan, ni que te vea con otros ojos. Si hay algo de lo que estoy bien segura, es de que la gente no cambia nunca. En el momento en que vuelva a confiar en ti, me harás lo mismo y no estoy dispuesta a permitirlo.
Tú no tienes una idea de lo que he tenido que vivir a lo largo de los años. Lo que para ti eran "bromas inofensivas" o echarme carrilla, para mí sólo acentuó un deseo: el de escapar de todo.
No es lo mismo bromear con alguien y ser correspondido en afecto, que usar a alguien como si fuera un chiste andante. Eso es lo que fui para todos.
No los extraño. No les tengo cariño. No los recuerdo con nostalgia. Quisiera no recordar que existen. Quisiera no recordar lo que hicieron de mí.
Quizás tú hayas olvidado lo que pasó y creas que eso y el supuesto arrepentimiento son suficientes para lavarte la conciencia y que te perdone. Pues no.
¿Por qué te arrepientes en primer lugar? Debe ser porque siempre supiste que no estabas haciendo lo correcto, pero sólo ahora te atreves a reconocerlo.
Yo no tengo nada que perdonar. ¿Por qué habría de perdonar a alguien por ser quien es? Muy por el contrario, debo agradecerte.
¿Crees que no tiene sentido? Lo tiene y mucho. De no ser porque a lo largo de mi vida me he topado con tantas personas como tú y tus amigos, nunca habría sabido qué tan fuerte soy realmente.
Así que gracias por hacerme la vida aún más imposible de lo que de por sí siempre ha sido para mí.
Sólo queda un pendiente: ¿sabes a quién debes pedirle perdón realmente? Eso es sencillo: a ti. Me pides perdón esperando no sentirte tan mal una vez te lo conceda, pero el problema no soy yo, ¿cierto?
No me vengas a pedir perdón. Eres tú quien debe perdonarte y no volver a tratar a nadie así. Por favor y gracias.
Desde niños sabemos la diferencia entre lo correcto y lo incorrecto, no me digas que "no sabías lo que hacías". Le restabas importancia, tal vez, porque en tanto no sea en tu contra, ¿qué te va a importar lo que sienta otra persona?
Tampoco me vengas a decir que "hiciste daño sin querer". ¿Mirar a otra persona directamente sólo para insultarla es algo que haces inconscientemente? O bien, aislarla, tratarla mal a drede, verla directamente a los ojos y decir "no eres parte de nosotros" o fingir que hay una amistad entre ambos para luego reírte de ella en su cara o a sus espaldas. Esas son decisiones conscientes.
Pero, ¿a ti qué te va a importar? Los años pasarán y las cosas se olvidarán, ¿verdad? Piénsalo de nuevo. Han pasado varios años y todavía me echo a llorar cuando recuerdo las que me hicieron pasar.
Es muy fácil pedir perdón y esperar que las cosas se remedien mágicamente, pero eso no hará que mis recuerdos se vayan, ni que te vea con otros ojos. Si hay algo de lo que estoy bien segura, es de que la gente no cambia nunca. En el momento en que vuelva a confiar en ti, me harás lo mismo y no estoy dispuesta a permitirlo.
Tú no tienes una idea de lo que he tenido que vivir a lo largo de los años. Lo que para ti eran "bromas inofensivas" o echarme carrilla, para mí sólo acentuó un deseo: el de escapar de todo.
No es lo mismo bromear con alguien y ser correspondido en afecto, que usar a alguien como si fuera un chiste andante. Eso es lo que fui para todos.
No los extraño. No les tengo cariño. No los recuerdo con nostalgia. Quisiera no recordar que existen. Quisiera no recordar lo que hicieron de mí.
Quizás tú hayas olvidado lo que pasó y creas que eso y el supuesto arrepentimiento son suficientes para lavarte la conciencia y que te perdone. Pues no.
¿Por qué te arrepientes en primer lugar? Debe ser porque siempre supiste que no estabas haciendo lo correcto, pero sólo ahora te atreves a reconocerlo.
Yo no tengo nada que perdonar. ¿Por qué habría de perdonar a alguien por ser quien es? Muy por el contrario, debo agradecerte.
¿Crees que no tiene sentido? Lo tiene y mucho. De no ser porque a lo largo de mi vida me he topado con tantas personas como tú y tus amigos, nunca habría sabido qué tan fuerte soy realmente.
Así que gracias por hacerme la vida aún más imposible de lo que de por sí siempre ha sido para mí.
Sólo queda un pendiente: ¿sabes a quién debes pedirle perdón realmente? Eso es sencillo: a ti. Me pides perdón esperando no sentirte tan mal una vez te lo conceda, pero el problema no soy yo, ¿cierto?
No me vengas a pedir perdón. Eres tú quien debe perdonarte y no volver a tratar a nadie así. Por favor y gracias.
lunes, 24 de septiembre de 2012
La fascinación por lo repulsivo
¿Cómo puede algo ser repulsivo y fascinante al mismo tiempo? Suena increíble, pero lo he visto muchas veces.
Es común que el tipo de personas que no nos caen bien en la vida real, nos encanten en películas, series, libros, etc.
Muchos prefieren secretamente a los villanos, porque en el fondo desearían tener el valor de hacer lo que ellos hacen: ser del todo honestos con respecto a quiénes son. Con un villano, no hay sorpresas, ellos son lo que son. Los héroes, en cambio, pueden llegar a ocultar muchas cosas que bien podrían convertirlos en seres peores que sus enemigos.
Los villanos son cínicos y no ocultan sus verdaderas intenciones. ¿Traicionar? Para nada. Un villano le es fiel a una sola persona: él mismo. No hay engaño en decir que quieren todo para sí mismos o que buscan vanagloriarse a cualquier precio.
Los héroes, por el contrario, buscan un reconocimiento colectivo a través de acciones que por si solas, serían reprobables. Pero juntas y dado que se cometen "en contra de los malos", se consideran buenas.
Tal vez por eso aquello que ante la gente tachamos de injusto o inmoral, nos causa esa fascinación. Los "malos" son más humanos que los "buenos". Aceptar nuestra naturaleza egoísta es más fácil que negarla. Admitir que queremos cosas sólo para nosotros mismos, no es incorrecto.
Dañar a otras personas, sí está mal. Pero ese es otro asunto. En tanto tomemos sólo aquello que nos sirve en nuestra vida cotidiana, y no hagamos cosas malas que parezcan buenas, podremos ser más humanos.
Creo que es necesario buscar el equilibrio entre ambas partes y no fingir que las personas en la vida real son completamente buenas o malas. Y claro, aplicarlo en nosotros mismos antes que en ninguna otra persona.
Es común que el tipo de personas que no nos caen bien en la vida real, nos encanten en películas, series, libros, etc.
Muchos prefieren secretamente a los villanos, porque en el fondo desearían tener el valor de hacer lo que ellos hacen: ser del todo honestos con respecto a quiénes son. Con un villano, no hay sorpresas, ellos son lo que son. Los héroes, en cambio, pueden llegar a ocultar muchas cosas que bien podrían convertirlos en seres peores que sus enemigos.
Los villanos son cínicos y no ocultan sus verdaderas intenciones. ¿Traicionar? Para nada. Un villano le es fiel a una sola persona: él mismo. No hay engaño en decir que quieren todo para sí mismos o que buscan vanagloriarse a cualquier precio.
Los héroes, por el contrario, buscan un reconocimiento colectivo a través de acciones que por si solas, serían reprobables. Pero juntas y dado que se cometen "en contra de los malos", se consideran buenas.
Tal vez por eso aquello que ante la gente tachamos de injusto o inmoral, nos causa esa fascinación. Los "malos" son más humanos que los "buenos". Aceptar nuestra naturaleza egoísta es más fácil que negarla. Admitir que queremos cosas sólo para nosotros mismos, no es incorrecto.
Dañar a otras personas, sí está mal. Pero ese es otro asunto. En tanto tomemos sólo aquello que nos sirve en nuestra vida cotidiana, y no hagamos cosas malas que parezcan buenas, podremos ser más humanos.
Creo que es necesario buscar el equilibrio entre ambas partes y no fingir que las personas en la vida real son completamente buenas o malas. Y claro, aplicarlo en nosotros mismos antes que en ninguna otra persona.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Vacíos
Tratar de llenar un vacío cavando más profundamente, no es una solución. Hacer agujeros y usar esa tierra para tapar otros, tampoco es una solución.
Sentir vacíos dentro de nosotros, no justifica que esperemos que otra persona nos dé lo que necesitamos, siendo que nosotros mismos, no sabemos qué es.
Cuando una persona se siente vacía, no importa cuántas cosas pueda darle otra, nunca se sentirá satisfecha. Es lógico, si una persona no puede ver nada que valga la pena en el espejo, no importando qué le den y aunque tenga todo el dinero del mundo, nunca lo verá.
Ese algo que falta dentro de uno mismo, no lo puede sustituir nada que esté afuera. Debemos encontrarnos a nosotros mismos para saber qué pieza no está en su lugar o no existe... todavía.
Es posible encontrar ese algo que no tenemos o construirlo con el tiempo. Pero primero, debemos arriesgarnos a rompernos.
¿Tanto así como romper? Sí. No se puede construir una casa sobre cimientos antiguos. Hay que destruirla ladrillo por ladrillo. Ya teniendo un terreno plano, podemos recomenzar.
La vida se trata de evolucionar y cambiar constantemente. Hay que estar un paso adelante, porque si no lo hacemos, la vida misma nos dará un vuelco y entonces sí que dolerá.
Cuando las cosas ya no funcionen, hay que buscar algo diferente. Y si ese algo no existe, inventarlo.
También hay que mantener muy en cuenta que si nos sentimos vacíos, es porque algo no está bien, en cuyo caso, es momento de cambiar. Por dentro o de dirección, tal vez ambas. Arriesgarnos a soltarlo todo aunque nos dé miedo quedarnos sin nada.
Pero si teniéndolo todo, nos sentimos vacíos, ¿cuál es el fin de retenerlo de todas formas? Quizás no cargar nada es justo lo que nos hace falta para no sentirnos vacíos. Por irónico que eso parezca.
Sentir vacíos dentro de nosotros, no justifica que esperemos que otra persona nos dé lo que necesitamos, siendo que nosotros mismos, no sabemos qué es.
Cuando una persona se siente vacía, no importa cuántas cosas pueda darle otra, nunca se sentirá satisfecha. Es lógico, si una persona no puede ver nada que valga la pena en el espejo, no importando qué le den y aunque tenga todo el dinero del mundo, nunca lo verá.
Ese algo que falta dentro de uno mismo, no lo puede sustituir nada que esté afuera. Debemos encontrarnos a nosotros mismos para saber qué pieza no está en su lugar o no existe... todavía.
Es posible encontrar ese algo que no tenemos o construirlo con el tiempo. Pero primero, debemos arriesgarnos a rompernos.
¿Tanto así como romper? Sí. No se puede construir una casa sobre cimientos antiguos. Hay que destruirla ladrillo por ladrillo. Ya teniendo un terreno plano, podemos recomenzar.
La vida se trata de evolucionar y cambiar constantemente. Hay que estar un paso adelante, porque si no lo hacemos, la vida misma nos dará un vuelco y entonces sí que dolerá.
Cuando las cosas ya no funcionen, hay que buscar algo diferente. Y si ese algo no existe, inventarlo.
También hay que mantener muy en cuenta que si nos sentimos vacíos, es porque algo no está bien, en cuyo caso, es momento de cambiar. Por dentro o de dirección, tal vez ambas. Arriesgarnos a soltarlo todo aunque nos dé miedo quedarnos sin nada.
Pero si teniéndolo todo, nos sentimos vacíos, ¿cuál es el fin de retenerlo de todas formas? Quizás no cargar nada es justo lo que nos hace falta para no sentirnos vacíos. Por irónico que eso parezca.
viernes, 17 de agosto de 2012
Espejismos
Todo en la vida, es un espejismo. No hay una sola cosa que no veamos como nosotros queremos que sea. Vivimos lo que nos toca y lo interpretamos como queremos.
Cada vez que he creído estar enamorada y ser correspondida, ha sido algo que yo misma he creado. Ahora pienso que el amor no existe realmente.
Nos vemos a nosotros mismos como víctimas, pero somos incapaces de reconocer el daño que causamos.
Si "amar" a alguien, te daña, eso no es amor. No puede haber amor si no amas a la persona que ves en el espejo todos los días.
Y si "amar" a alguien daña a esa persona o terceros, tampoco es amor de verdad.
El amor real no daña, y si lo hace, no es sino un espejismo.
No se puede extraer agua de la arena. Es estúpido meterse un puñado de tierra en la boca y fingir que sacia la sed.
Si ni siquiera puedes tragarla, ¿cómo te atreves a fingir que es agua? Cuando estás confundido, no importa. Equivocarse es necesario para aprender. Pero si aún después de descubrir lo que es realmente, insistes, no eres una víctima, sino un imbécil.
Hay que saber reconocer los espejismos y admitir que creímos ver algo que no existía. Me parece necesario para sobrellevar la vida lo mejor posible.
Cada vez que he creído estar enamorada y ser correspondida, ha sido algo que yo misma he creado. Ahora pienso que el amor no existe realmente.
Nos vemos a nosotros mismos como víctimas, pero somos incapaces de reconocer el daño que causamos.
Si "amar" a alguien, te daña, eso no es amor. No puede haber amor si no amas a la persona que ves en el espejo todos los días.
Y si "amar" a alguien daña a esa persona o terceros, tampoco es amor de verdad.
El amor real no daña, y si lo hace, no es sino un espejismo.
No se puede extraer agua de la arena. Es estúpido meterse un puñado de tierra en la boca y fingir que sacia la sed.
Si ni siquiera puedes tragarla, ¿cómo te atreves a fingir que es agua? Cuando estás confundido, no importa. Equivocarse es necesario para aprender. Pero si aún después de descubrir lo que es realmente, insistes, no eres una víctima, sino un imbécil.
Hay que saber reconocer los espejismos y admitir que creímos ver algo que no existía. Me parece necesario para sobrellevar la vida lo mejor posible.
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