No recuerdo la frase exacta, pero Don Quijote, llegó a decirle a Sancho Panza algo así como "nunca des consejos. Los necios no los siguen y los inteligentes no los necesitan". He tomado esa frase como una de mis políticas personales, no solamente por eso, sino por algo que he pensado. ¿De veras tenemos derecho de opinar sobre un tema que no conocemos a fondo, y que, en verdad no nos incumbe?
Piénsenlo un momento: desde afuera, las cosas se ven muy diferentes a cómo son en realidad. Prefiero no dar consejos no solicitados, innecesarios o fuera de contexto. Si una persona habla conmigo y me cuenta su situación, si confía en mí para decirme qué es lo que pasa y me pide abiertamente que le dé un consejo, o bien, mi punto de vista; de acuerdo, lo hago con gusto. Pero llegar y de la nada juzgar a la otra persona, decirle qué es lo que debe hacer, cómo debe pensar, sentir o actuar; es algo muy diferente. Eso no está bien.
Este es uno de mis temas recurrentes, pero en verdad estoy convencida de que si usamos los mismos parámetros de nuestra propia vida con las de los demás, nos estamos equivocando gravemente. ¿Por qué lo digo? Es sencillo. Lo que vivimos, es diferente para cada persona, inclusive si se trata de la misma situación. Por el sólo hecho de ser personas y de ser, como he dicho antes, seres complejos llenos de aristas; lo que para una persona resulta, para otra no.
Lo mejor sería, no dar consejos a terceros; debemos analizar nuestra propia vida primero y preguntarnos si en verdad está tan bien como para tomarnos atribuciones como "querer mejorar" las vidas ajenas. Lo dije al principio y lo repito para finalizar: nunca den consejos.
viernes, 22 de abril de 2011
sábado, 9 de abril de 2011
Todo es relativo
Nada es absoluto, todo es relativo. Increíble frase de Einstein, ¿no creen? Sí, es fantástica, porque es completamente cierta. Por ejemplo, ¿en verdad aman tanto a esa persona que son capaces de soportar incluso que les trate mal o sólo es que no se aman lo suficiente como para auto respetarse? ¿Qué suena más sensato? Además, si el sentimiento fuera correspondido, esa persona no los trataría de esa manera. Piénsenlo.
martes, 22 de marzo de 2011
Efectos
Tarde o temprano, llegaría a este tema: los efectos dominó y mariposa. Es curioso que ambos describan lo mismo. Bien, lo explicaré brevemente, por si no saben a qué me refiero. El efecto dominó, es tener una hilera de fichas y tirar una, para provocar que todas caigan. El efecto mariposa, fue descubierto y descrito por Edward Lorenz, meteorólogo y matemático; él se dio cuenta de que el aleteo de las mariposas, podría ser capaz de provocar grandes corrientes de aire.
Hay quienes se confunden cuando me escuchan decir mi frase más recurrente "las coincidencias no existen, sólo lo inevitable". No, no estoy hablando del destino, sino de consecuencias. Todo cuanto hagas, repercutirá en tu vida tarde o temprano, es imposible escapar a tus actos. De ahí que tome estos efectos para tratar de ir más a fondo al hablar de esto.
Muchas personas creen que pueden hacer lo que les plazca, bueno o malo y que no va a pasar nada; creen que pueden dañar a otras personas, sin acarrear dolor para ellos mismos; no se esfuerzan, sin embargo esperan obtener recompensas, etc.
Es obvio que no comprenden nada sobre los ciclos naturales de la vida. Se puede explicar con los efectos que describí al principio, e incluso con una de las leyes de Newton: a cada acción le corresponde una reacción con la misma intensidad pero en sentido opuesto.
Si haces algo bueno por obtener un beneficio, es probable que no seas recompensado, porque tus intenciones no eran las de hacer el bien, sino obtener un bien. Si haces algo bueno por el sólo hecho de que te sientes bien, te irá mejor. Si haces algo malo por accidente, no necesariamente te va a ir mal; aunque, como es lógico, si haces algo malo a propósito, pagarás por ello en el futuro.
Lo más sensato es procurar hacer lo mejor que podamos hacer, no por obtener algo después, sino por sentirnos bien en ese momento y más adelante. Debemos fijarnos bien en nuestros actos, andar con cuidado y recordar que nuestro pasado puede otorgarnos alas o cadenas.
Tengan presentes el efecto dominó o el mariposa, la tercera ley de Newton, lo que quieran; pero no olviden que esto es real.
Hay quienes se confunden cuando me escuchan decir mi frase más recurrente "las coincidencias no existen, sólo lo inevitable". No, no estoy hablando del destino, sino de consecuencias. Todo cuanto hagas, repercutirá en tu vida tarde o temprano, es imposible escapar a tus actos. De ahí que tome estos efectos para tratar de ir más a fondo al hablar de esto.
Muchas personas creen que pueden hacer lo que les plazca, bueno o malo y que no va a pasar nada; creen que pueden dañar a otras personas, sin acarrear dolor para ellos mismos; no se esfuerzan, sin embargo esperan obtener recompensas, etc.
Es obvio que no comprenden nada sobre los ciclos naturales de la vida. Se puede explicar con los efectos que describí al principio, e incluso con una de las leyes de Newton: a cada acción le corresponde una reacción con la misma intensidad pero en sentido opuesto.
Si haces algo bueno por obtener un beneficio, es probable que no seas recompensado, porque tus intenciones no eran las de hacer el bien, sino obtener un bien. Si haces algo bueno por el sólo hecho de que te sientes bien, te irá mejor. Si haces algo malo por accidente, no necesariamente te va a ir mal; aunque, como es lógico, si haces algo malo a propósito, pagarás por ello en el futuro.
Lo más sensato es procurar hacer lo mejor que podamos hacer, no por obtener algo después, sino por sentirnos bien en ese momento y más adelante. Debemos fijarnos bien en nuestros actos, andar con cuidado y recordar que nuestro pasado puede otorgarnos alas o cadenas.
Tengan presentes el efecto dominó o el mariposa, la tercera ley de Newton, lo que quieran; pero no olviden que esto es real.
domingo, 16 de enero de 2011
Máscaras
Las máscaras son un tema recurrente cuando se trata de hablar de la naturaleza humana, de la sociedad y de nosotros mismos. Todos usamos máscaras. Incluso aquellos que dicen ser muy honestos. No me malentiendan, eso no quiere decir que no lo sean. Es sólo que hay cosas que no se pueden mostrar ante los demás.
El dolor, por ejemplo. La gente enmascara el dolor con varias cosas, ¿en mi caso? Lo encubro con humor. El problema viene cuando las personas que no saben ver más allá de la máscara, o no se toman la molestia porque creen que es suficiente la primera impresión; se atreven a juzgarme y a decirme qué es lo que debo de hacer o no con mi vida, lo que pienso, lo que siento.
La gente suele pensar que la máscara es lo único que importa, es natural, ya que es lo único que ven. Pero, ¿se han detenido a pensar que hay algo más allá? No juzguen a las personas por sus máscaras. No saben qué están viviendo, cómo toman lo que pasa en sus vidas, lo que sienten y por qué, lo que piensan. Las circunstancias afectan a las personas de modos diferentes.
Nadie tiene derecho a decirle a otra persona cómo debe pensar, sentir o actuar y menos aún si se está basando en la máscara que porta. No se dejen llevar por lo que ven. Recuerden que las cosas nunca son lo que parecen.
El dolor, por ejemplo. La gente enmascara el dolor con varias cosas, ¿en mi caso? Lo encubro con humor. El problema viene cuando las personas que no saben ver más allá de la máscara, o no se toman la molestia porque creen que es suficiente la primera impresión; se atreven a juzgarme y a decirme qué es lo que debo de hacer o no con mi vida, lo que pienso, lo que siento.
La gente suele pensar que la máscara es lo único que importa, es natural, ya que es lo único que ven. Pero, ¿se han detenido a pensar que hay algo más allá? No juzguen a las personas por sus máscaras. No saben qué están viviendo, cómo toman lo que pasa en sus vidas, lo que sienten y por qué, lo que piensan. Las circunstancias afectan a las personas de modos diferentes.
Nadie tiene derecho a decirle a otra persona cómo debe pensar, sentir o actuar y menos aún si se está basando en la máscara que porta. No se dejen llevar por lo que ven. Recuerden que las cosas nunca son lo que parecen.
miércoles, 5 de enero de 2011
Empatía
Si hay algo que la mayoría de la gente no tiene es esto precisamente: empatía. Como dije antes y como seguiré diciendo, las personas sólo se interesan por lo que les pasa a ellos, sin interesarse por los demás. ¿Por qué? Es más fácil ver una parte del panorama que tratar de ver todo el horizonte.
Por desgracia, este tipo de conducta acarrea mucho dolor y sufrimiento para aquellos que sí son empáticos. Y si, para colmo, son personas demasiado sensibles; tenemos como resultado una situación muy dolorosa.
Es difícil para las personas empáticas y sensibles explicar lo que sienten a quienes no son como ellos. Quienes no son así, no logran comprender, por más que se esfuercen. O bien, entienden las cosas de un modo diferente. Es natural, claro, así somos: todo es interpretado por cada persona. No hay algo "correcto" ni algo "equivocado"; pero al menos yo procuro no lastimar a nadie.
Cuando descubren que algo en lo particular le hace daño a una persona... ¿qué hacen? ¿Siguen haciéndolo a drede para hacerle sufrir? ¿Lo dejan de hacer porque no les gustaría que les hicieran algo así? Sinceramente, prefiero no ahondar en el tema. Lo dejo a su criterio.
Por desgracia, este tipo de conducta acarrea mucho dolor y sufrimiento para aquellos que sí son empáticos. Y si, para colmo, son personas demasiado sensibles; tenemos como resultado una situación muy dolorosa.
Es difícil para las personas empáticas y sensibles explicar lo que sienten a quienes no son como ellos. Quienes no son así, no logran comprender, por más que se esfuercen. O bien, entienden las cosas de un modo diferente. Es natural, claro, así somos: todo es interpretado por cada persona. No hay algo "correcto" ni algo "equivocado"; pero al menos yo procuro no lastimar a nadie.
Cuando descubren que algo en lo particular le hace daño a una persona... ¿qué hacen? ¿Siguen haciéndolo a drede para hacerle sufrir? ¿Lo dejan de hacer porque no les gustaría que les hicieran algo así? Sinceramente, prefiero no ahondar en el tema. Lo dejo a su criterio.
jueves, 18 de noviembre de 2010
El alma también sangra
Es curioso, algunas personas piensan que el alma no sangra. Pocos se dan cuenta que eso que llaman lágrimas, no es otra cosa que la sangre de su espíritu.
Al fluir, el llanto viene acompañado del mismo calor que tienen las heridas abiertas y sin duda, arrastran el mismo dolor.
Las lágrimas no dejan costra, dirán. ¿Recuerdan la última vez que lloraron? Seguramente quedaron en su piel rastros de sal, amargos como la pena que provocó que lloraran en primera instancia.
El alma también sangra, no es una novedad. En éste punto, la pregunta que me hago es si acaso cicatriza también.
Al fluir, el llanto viene acompañado del mismo calor que tienen las heridas abiertas y sin duda, arrastran el mismo dolor.
Las lágrimas no dejan costra, dirán. ¿Recuerdan la última vez que lloraron? Seguramente quedaron en su piel rastros de sal, amargos como la pena que provocó que lloraran en primera instancia.
El alma también sangra, no es una novedad. En éste punto, la pregunta que me hago es si acaso cicatriza también.
martes, 16 de noviembre de 2010
Simple, como té con miel
Muchas personas están convencidas de que es necesario complicar las cosas; tratan de parecer más inteligentes, talentosos, etc., no se dan cuenta que en su afán de destacar, pierden la esencia, que es lo único verdaderamente importante.
Es preferible dejar una hoja en blanco que llenarla de símbolos que carecen de sentido; es mejor no plagar de elementos un bosque, que en sí mismo, es hermoso; más vale hablar coloquialmente, en vez de usar palabras rebuscadas que juntas, no quieren decir gran cosa; ¿para qué llenar una composición de instrumentos musicales, si juntos no producen música, sino ruido?
Las personas que tienden a hacer estas cosas, no son capaces de ver la belleza en lo más simple. Ahí es donde se encuentra lo que en verdad importa: la esencia. Prefiero beber de una taza sencilla té verde endulzado con miel, que pagar una millonada por "lo mismo" con un sabor que deja mucho que desear.
Es preferible dejar una hoja en blanco que llenarla de símbolos que carecen de sentido; es mejor no plagar de elementos un bosque, que en sí mismo, es hermoso; más vale hablar coloquialmente, en vez de usar palabras rebuscadas que juntas, no quieren decir gran cosa; ¿para qué llenar una composición de instrumentos musicales, si juntos no producen música, sino ruido?
Las personas que tienden a hacer estas cosas, no son capaces de ver la belleza en lo más simple. Ahí es donde se encuentra lo que en verdad importa: la esencia. Prefiero beber de una taza sencilla té verde endulzado con miel, que pagar una millonada por "lo mismo" con un sabor que deja mucho que desear.
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